1.05.2015

Romanticismo

Aquellas noches dormía muy poco, pensaba y pensaba en cómo sería, en quien sería, en cuándo sería, te imaginaba una y otra vez, me dolía tu abandono incluso antes de conocerte, barajaba varios nombres, varias locaciones, tu rostro no tenía forma, siempre eras tu la que llegaba a mi, y yo no veía la hora en la que al fin me buscaras, en pasar tanto tiempo juntos, en vivir tantas aventuras a tu lado, en el posterior engaño, en el dolor de tu partida...
Pero a veces no era una traición, no decidías dejarme, en el más puro cliché romanticista, era la muerte la que te alejaba de mí, morirás entre mis brazos diciéndome que me amabas. ¡Y eso era maravilloso!
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