2.04.2016

Caricias

Ingreso a la habitación, está oscuro pero no hace falta encender las luces, tú lo iluminas todo, tu luz, tus colores inundan el lugar, apenas unos instantes antes temblaba de nervios,  hace tiempo que ambos deseábamos estar juntos, por fin ha llegado ese día, te encuentras recostada en la cama, volteas a verme cuando me acerco a ti, intentas decir algo, pero te detengo suavemente, las palabras no hacen falta, y así en silencio empiezo a desnudarte, despacio, sin prisas, tu piel se muestra poco a poco hasta quedar por completo al descubierto, froto mis manos con aceite aromático y empiezo a recorrer tu cuerpo desde la punta de tus pies tratando de buscar la relajación y el placer en tu cuerpo, alejar las dudas, los miedos, los prejuicios por medio de suaves caricias y elevar tu temperatura, subo poco a poco por tus piernas, continúo con tus manos, brazos hasta los hombros, después lentamente hacia el cuello, tienes los ojos cerrados, te has entregado a mis manos por completo, sin dejar de acariciarte me inclino y deposito un beso en tus labios, suavemente te doy la vuelta y continuó el masaje por tu espalda, mis manos la recorren sin olvidar ningún lugar, bajando hasta tus nalgas, que también acarician, al hacerlo tu cuerpo se estremece, lo que provoca que me esfuerce más en el masaje, subiendo recorro tu espalda nuevamente, volteando con suavidad tu cuerpo ahora mis caricias se ocupan de tu pecho, el cual recorro con sumo deleite, presionando, sobando, sujetando cada parte, descubriendo los lugares más sensibles, me inclino y deposito algunos besos antes de seguir con mis caricias en tu abdomen, buscando acercarme lentamente al centro de tu ser, aumentando la intensidad poco a poco, hasta que  por fin llegasen las caricias a tu entrepierna, y entonces buscar cada punto de placer, introduzco mis dedos, sentir la humedad que cada vez es mayor, tu cuerpo se arquea, no puedes evitar emitir algunos gemidos, y cuando las manos no sean suficientes las sustituyo por labios y lengua, recorriendo cada pliegue mi lengua no se queda estática se mueve con lentitud y a veces con frenesí, me mantengo atento a tus reacciones para descubrir qué lugares y de qué forma sientes más placer, cuando llegas a un punto de excitación y no puedes contener el  placer, me aparto e inicio la penetración, entro con desesperada lentitud, me pides que lo haga más rápido pero no atiendo tu ruego, y continúo avanzando con lentitud hasta alcanzarlo profundo de ti, y nos convertirnos en un solo ser, en ese momento me detengo un instante, para que cada centímetro de piel se conecte con la piel del otro, sin embargo no puedo quedarme inmóvil por mucho tiempo, empiezo a moverme cada vez con mayor rapidez, buscando el ritmo preciso, a veces lentamente otras con furia animal, cambiamos de posición ahora eres tú la que está sobre mí, ahora eres tú quien decide la velocidad e intensidad del contacto que te arrastre inevitablemente al camino sin retorno, cada músculo de tu cuerpo se tensa, sonidos de tu boca saldrán sin que puedas controlarlos, entierras tus manos en mi piel y espasmos incontrolables de placer recorren tu cuerpo como descargas inmensas… poco a poco se desvanecen, tu cuerpo queda sin fuerza, te desplomas sobre mí y la paz y placer son infinitos mientras tus pulmones tratan de volver a la normalidad.

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