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Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía

Chicas tranquilas y limpias con lindos vestidos

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Necesito una buena mujer, necesito una buena mujer más de lo que necesito esta computadora . más que mi coche, que no es mio, más que a Mozart Necesito tanto a una buena mujer que siento que la huelo en el aire. que la siento en las yemas de mis dedos que veo aceras hechas para que sus pies caminen sobre ellas que veo almohadas para su cabeza que siento mi sonrisa esperando que veo un gato como su mascota que la veo dormir que veo sus pantuflas sobre el piso sé que existe ¿pero en que lugar de la Tierra estará mientras las putas siguen rodando? Charles Bukowski

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso...

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Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, qué soledad errante hasta tu compañía! Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. En Taltal no amanece aún la primavera. Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos, juntos desde la ropa a las raíces, juntos de otoño, de agua, de caderas, hasta ser sólo tú, sólo yo juntos. Pensar que costó tantas piedras que lleva el río, la desembocadura del agua de Boroa, pensar que separados por trenes y naciones tú y yo teníamos que simplemente amarnos, con todos confundidos, con hombres y mujeres, con la tierra que implanta y educa los claveles. -Pablo Neruda-

Carta sin fecha

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Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre. No lo he sabido nunca ni lo quiero saber. Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre, que es el único modo de hablar de una mujer. Esa mujer es tuya, pero también es mía. Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios. Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería, aunque quizá mañana nos olvide a los dos. Ya ves, ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo; yo, que aprendí a estar solo para quererla más; y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo; y tú, que no lo sabes, no la despertarás. ¡Qué importa lo que sueña! Déjala así, dormida. Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer. Y ella irá de tu brazo para toda la vida, y abrirá las ventanas en el atardecer. Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino. Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar, y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino, ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar. Y pasarán los años favorables o adversos, y nacerán las rosas que n...

Con este calor pienso en ti...

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Con este calor pienso en ti tu desnudez tu cuello, tus muñecas las cosas que me decías con los pies como una blanca paloma descansando en un cojín. Con este calor pienso en ti no sé si lo que más recuerdo lo que viene a mis ojos es tu cuello, tus muñecas tus pies descalzos las cosas que me decías cuando eras mía. Con este calor amarillo pienso en ti en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti y me despojo de mi soledad mi soledad que se parece un poco a la muerte.
"Mis manos tocan, niña mía, tu rumorosa piel, tu dulcísima carne que tranquilos ángeles habitan..." Juan José Vélez Otero

She's a woman

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Como dice Rius, el día que las mujeres se pngan abusadas Dios será un mujer, tambien lo dice Benedetti... ¿Y si Dios fuera mujer? ¿Y si Dios fuera mujer? pregunta juan sin inmutarse vaya vaya si dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce su pubis no de piedra sus pechos no de mármol sus labios no de yeso si dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia y en vez de transmitirnos sida o pánico nos contagiaría su inmortalidad si dios fuera mujer no se instalaría lejana en el reino de los cielos sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno con sus brazos no cerrados su rosa no de plástico y su amor no de ángeles ay dios mío dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería qué venturosa ...

Canonicemos a las putas

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Santoral del sábado: Betty, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llenas de gracia, manantiales de generosidad. Das al placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor. No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del bor...

Meadow of Grass

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I lie here in this meadow of grass Counting clouds as they pass Day dreaming without a care The soft wind blowing through my hair The warm sun feels good on my bare skin I wish this feeling would never end But soon the dark clouds reappear Bringing back all my fears To never feel the warmth of her hand To never see her beauty again To only know her leaving words To only remember those piercing swords To never feel her gift of love To never be her only one The rain pours down on me all around Drowning out all the sounds No birds' songs no crickets' chirps No way to avoid all this hurt I want to run but cannot move My body feels the overwhelming blue Then a rainbow shows through the lightning and rain To remind me soon there will be no more pain The sun comes again as the dark clouds pass And my dreams return in this meadow of grass

Perdido

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Perdido en la geografía de un recuerdo y de una oscura rosa recorro calles estrechas alrededor de ti mientras tú recorres calles más amplias alrededor de cualquier cosa.

Muerte Sin Fin -III-

Pero en las zonas ínfimas del ojo no ocurre nada, no, sólo esta luz¡ ay, hermano Francisco, esta alegría, única, riente claridad del alma. Un disfrutar en corro de presencias, de todos los pronombres -antes turbios por la gruesa efusión de su egoísmo- de mí y de Él y de nosotros tres ¡siempre tres! mientras nos recreamos hondamente en este buen candor que todo ignora, en esta aguda ingenuidad del ánimo que se pone a soñar a pleno sol y sueña los pretéritos de moho, la antigua rosa ausente y el prometido fruto de mañana, como un espejo del revés, opaco, que al consultar la hondura de la imagen le arrancara otro espejo por respuesta. Mirad con qué pueril austeridad graciosa distribuye los mundos en el caos, los echa a andar acordes como autómatas; al impulso didáctico del índice oscuramente ¡hop! la apostrofa y saca de ellos cintas de sorpresas que en un juego sinfónico articula, mezclando en la insistencia de los ritmos ¡planta-semilla-planta! ¡planta-semi...

Muerte Sin Fin -II-

¡Más qué vaso -también- más providente! Tal vez esta oquedad que nos estrecha en islas de monólogos sin eco, aunque se llama Dios, no sea sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza, pero que acaso el alma sólo advierte en una transparencia acumulada que tiñe la noción de Él, de azul. El mismo Dios, en sus presencias tímidas, ha de gastar la tez azul y una clara inocencia imponderable, oculta al ojo, pero fresca al tacto, como este mar fantasma en que respiran -peces del aire altísimo- los hombres. ¡Sí, es azul! ¡Tiene que ser azul! Un coagulado azul de lontananza, un circundante amor de la criatura, en donde el ojo de agua de su cuerpo que mana en lentas ondas de estatura entre fiebres y llagas; en donde el río hostil de su conciencia ¡agua fofa, mordiente, que se tira, ay, incapaz de cohesión al suelo! en donde el brusco andar de la criatura amortigua su enojo, se redondea como una cifra generosa, se pone en pie, veraz, como una estatua. ¿Qué puede se...

Muerte Sin Fin -I-

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí -ahíto- me descubro en la imagen atónita del agua, que tan sólo es un tumbo inmarcesible, un desplome de ángeles caídos a la delicia intacta de su peso, que nada tiene sino la cara en blanco hundida a medias, ya, como una risa agónica, en las tenues holandas de la nube y en los funestos cánticos del mar -más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma. No obstante -oh paradoja- constreñida por el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma. En él se asienta, ahonda y edifica, cumple una edad amarga de silencios y un reposo gentil de muerte niña, sonriente, que desflora un más allá de pájaros en desbandada. En la red de cristal que la estrangula, allí, como en el agua de un espejo, se recono...

Beso

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¡Qué sola estabas por dentro! Cuando me asomé a tus labios un rojo túnel de sangre, oscuro y triste, se hundía hasta el final de tu alma. Cuando penetró mi beso, su calor y su luz daban temblores y sobresaltos a tu carne sorprendida. Desde entonces los caminos que conducen a tu alma no quieres que estén desiertos. ¡Cuántas flechas, peces, pájaros, cuántas caricias y besos!

Muerte del Hombre

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Si acaso el ángel desplegara la sábana final de mi agonía y levantara el sueño que me diste, oh vida, un sueño como ave perdida entre la niebla, igual al pez que no comprende la ola en que navega o el peligro cercano con las redes; si acaso el ángel frente a mi dijera la ultima palabra, la decisión mortal de mi destino y plegando las alas junto a mi cuerpo hablara, como cuando el rocío desciende lento hacia la rosa al dar el primer paso la mañana, ya miraría en mi sangre el negro navegar, la noche incierta, el pájaro que sufre sin sus alas y la más grave lentitud: la muerte. Aun cerca de la íntima agonía estás, oh muerte, clara como espejo; más abierta que el mar, más segura que el aire que entró por la ventana, más mía y más ajena por mi sangre y mis brazos en esta soledad. Estás tan fértil como niño que, angustiado, llora antes de ser, entre la sangre siendo y por la piel más vivo que la piel; te llevo como árbol, tierra y cauce, y eres la savia pura, l...

La Luna

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Hay tanta soledad en ese oro. La luna de las noches no es la luna que vio el primer Adán. Los largos siglos de la vigilia humana la han colmado de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo. Jorge Luis Borges

Romance de vanos encuentros

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No preguntes quién pone en este canto un alma destinada al sufrimiento y un pobre corazón que te ama tanto. I Bronces de las ocho y media nos llaman cada mañana -entre tu casa y mi casa- de dos cornisas y un breve saludos de camaradas. ¡Estás tan bella, vestida de crujiente espuma blanca bajo ese sol de las ocho que te ciñe y que te alaba! Sus amarillas saetas bordan en tu pelo el aura que me recuerda las leves imágenes de las santas. (Pienso que rezarte a ti tal vez me salvará el alma...) II Las campanas matinales ponen música en la senda por donde a tu escuela vas, por donde voy a mi escuela. Tontamente, tontamente me vuelve la vieja idea cada vez que nos cruzamos en nuestras rutas opuestas: pienso en el ayer que ataba con una risa dos sendas, cuando jamás nos cruzábamos tú y yo en camino a la escuela. Con una misma campana, con una misma existencia, y por una misma calle con sol de las ocho y media... Para nosotros, entonces, había una ...

Nocturno de la Estatua

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Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera y el grito de la estatua desdoblando la esquina. Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito, querer tocar el grito y sólo hallar el eco, querer asir el eco y encontrar sólo el muro y correr hacia el muro y tocar un espejo. Hallar en el espejo la estatua asesinada, sacarla de la sangre de su sombra, vestirla en un cerrar de ojos, acariciarla como a una hermana imprevista y jugar con las flechas de sus dedos y contar a su oreja cien veces cien cien veces hasta oírla decir: «estoy muerta de sueño». Xavier Villaurrutia

Espero

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Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé, sé que no vendrás. Sé que la distancia te hiere, sé que las noches son más frías, sé que ya no estás. Creo saber todo de ti. Sé que el día de pronto se te hace noche: sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, sé que soy un idiota al esperarte, pues sé que no vendrás. Te espero cuando miremos al cielo de noche: tu allá, yo aquí, añorando aquellos días en los que un beso marcó la despedida, quizás por el resto de nuestras vidas. Es triste hablar así. Cuando el día se me hace de noche, y la luna oculta ese sol tan radiante, me siento sólo, lo sé; nunca supe de nada tanto en mi vida, solo sé que me encuentro muy sólo, Y que no estoy allí. Mis disculpas por sentir así, nunca mi intención ha sido ofenderte. Nunca soñé con quererte, ni con sentirme así. Mi aire se acaba como agua en el desierto, mi vida se acorta pues no te llevo dentro. Mi esperanza de vivir ...

I love you like nobody has done

I love you like nobody has done and if they do not want to see, if they can not accept it, if they can not feel like I feel, then they will be killed. Rainbow

Por donde un día paseó Poe

Divagan eternamente las sombras en esta tierra, Soñando con siglos que se fueron para siempre; Grandes olmos se alzan solemnes entre lápidas y túmulos Desplegando su alta bóveda sobre un mundo oculto de otro tiempo. Una luz del recuerdo ilumina todo el escenario, Y las hojas muertas hablan en susurros de los días idos, Añorando imágenes y sonidos que ya no volverán. Triste y solitario, un espectro se desliza a lo largo De los paseos por donde sus pasos le llevaban en vida; Pero no es visible a los ojos de cualquiera, a pesar de que su canto Resuena a través del tiempo con una extraña fascinación. Sólo los pocos que conocen el secreto de su magia Pueden encontrar entre estas tumbas la sombra de Poe. Howard Phillips Lovecraft