Alonso6665

There’s someone in my head but it’s not me

You've Got to Hide Your Love Away


Here I stand head in hand
Turn my face to the wall
If she's gone I can't go on
Feelin' two-foot small

Everywhere people stare
Each and every day
I can see them laugh at me
And I hear them say

Hey you've got to hide your love away

Hey you've got to hide your love away

How can I even try
I can never win
Hearing them, seeing them
In the state I'm in

How could she say to me
Love will find a way
Gather round all you clowns
Let me hear you say

Hey you've got to hide your love away

Hey you've got to hide your love away

"You've Got to Hide Your Love Away" is a song by The Beatles. It was written and sung by John Lennon

Destierro


Destierro

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El destierro es un tipo de pena que un Estado puede imponer a una persona por haber cometido un delito. Consiste en expulsar a alguien de un lugar o de un territorio determinado (que normalmente es el territorio hasta donde se extiende la soberanía de quien impone el castigo).

Antiguamente, era una pena muy común, y se utilizaba como la pena inmediatamente inferior a la pena de muerte. Lo normal era que el incumplimiento de la pena de destierro se sancionara con la muerte.

En la actualidad la aplicación de esta pena es mucho más difícil, debido a la evolución del derecho, concretamente en la regulación de la nacionalidad y extranjería. El principal problema es que el país vecino no tiene por qué aceptar al desterrado.

Tipos de destierro

En función de su duración el destierro puede ser:

  • Temporal, si se fija un plazo.
  • Indefinido o perpetuo, si no hay plazo para que finalice el castigo. En ocasiones el desterrado de forma indefinida puede obtener un indulto o perdón que le permita volver a su país.

Mas allá de la definición hay muchas situaciones a las que se aplica este término, un tipo de destierro muy común en este país es el conocido como “indocumentados” principalmente a Estados Unidos, tal vez no es un destierro como tal, muchos dirán que nadie los obliga, creo que en realidad si se les obliga, les obligamos todos, nos hemos esforzado en convertir este país en una porquería, la gente solo busca el beneficio propio e inmediato, no nos importan realmente los demás, ni siquiera nos importa nuestro propio entorno, destruimos y contaminamos todo lo que tocamos. Los medios de subsistencia para un campesino son o morir de hambre o abandonar a su familia por irse “al otro lado”.

Si tuviera la opción y los medios, yo mismo me “desterraría” las opciones son varias, la condición es que estén alejadas de todo, la gente no es agradable para mi, y bastante a gusto seria terminar mis días en la completa soledad.


México, país de emigrantes
Artículo original

México es un país de emigrantes que no se reconoce como tal. Desde hace más de un siglo se ha caracterizado por ser un exportador neto de mano de obra a Estados Unidos: 98 por ciento de la población mexicana que vive en el extranjero se concentra en ese país. México tiene 11 millones de ciudadanos fuera de sus fronteras.

Por: Jorge Durand

México es un país de emigrantes que no se reconoce como tal. Desde hace más de un siglo se ha caracterizado por ser un exportador neto de mano de obra a Estados Unidos: 98 por ciento de la población mexicana que vive en el extranjero se concentra en ese país. México tiene 11 millones de ciudadanos fuera de sus fronteras, lo que representa poco más de una décima parte de sus habitantes. Cuando un país expulsa esa cantidad de gente su situación se califica como de emigración masiva. México es el principal exportador de mano de obra en América Latina y ocupa el segundo lugar a escala mundial, después de India, un país con más de mil millones de habitantes. Al mismo tiempo, ocupa el segundo lugar mundial en cuanto a la recepción de remesas.

Tres razones pueden explicar, que no justificar, esta falta de conciencia nacional sobre un tema de tanta trascendencia para el país, su gente, su presente, su futuro. En primer lugar, la emigración no pasa por el Distrito Federal, al menos de manera masiva. Tradicionalmente, la capital era lugar de inmigración, a la cual llegaron, a lo largo de medio siglo, millones de migrantes internos. Sólo en las últimas décadas el ritmo de crecimiento de la megalópolis empezó a decrecer. Sin duda en la capital se generan procesos emigratorios hacia Estados Unidos, pero éstos no son significativos a nivel estadístico. El índice de intensidad migratoria de Conapo califica al DF en el nivel “bajo”. Y lo que no pasa por la capital, al parecer, no sucede en el país. Mientras en el Distrito Federal se trataban de resolver los problemas que generaba la llegada masiva de personas, en otras regiones del país sucedía lo contrario, pero nadie se preocupaba del asunto. Es más, muchos analistas consideraban a la emigración como una “válvula de escape”, como la solución fácil, mecánica, a los problemas del desempleo, la pobreza y la falta de oportunidades.

En efecto, el occidente de México fue el epicentro de la emigración por casi un siglo, en especial los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas. Luego se sumó el norte, y finalmente, hace tan sólo un par de décadas, el centro y el sureste. Hoy en día la emigración internacional se ha convertido en un fenómeno de dimensión nacional. En el año 2000, fecha del último dato disponible, se constató que 96.2 por ciento de los municipios del país reportaron experiencia migratoria internacional.

En segundo lugar, la emigración mexicana se dirige casi en su totalidad hacia Estados Unidos. Esto no es de extrañar, dado que México perdió inmensos territorios y población en la guerra con Estados Unidos, porque somos vecinos, porque tenemos más de 3 mil kilómetros de frontera y, finalmente, porque existe y persiste una profunda relación asimétrica entre ambos países. Asimetría que en términos migratorios se expresa en una brecha salarial profunda, difícil de salvar, y que paradójicamente se convierte en nuestra ventaja comparativa para atraer inversiones y generar empleo. Como quiera, los afectados, son los trabajadores en México que perciben magros salarios, y los que están del otro lado, que son considerados como mano de obra barata, desechable y deportable. Hubo un tiempo en que los migrantes eran considerados traidores porque iban a trabajar para enriquecer al país vecino. Luego, en tiempos de Vicente Fox, fueron considerados como héroes. Ni lo uno ni lo otro. Reconocer una dependencia laboral histórica y centenaria con Estados Unidos es algo difícil de asumir, de aceptar, de justificar. Los políticos prefieren ignorar la situación, dejar hacer y dejar pasar. No en vano hasta hace unos años se ufanaban de lo que llamaban “la política de la no política”. Es decir, no hacer nada, lavarse las manos.

En tercer lugar, la inmensa mayoría de los migrantes a Estados Unidos son pobres, su promedio de escolaridad es de seis años, provienen de las áreas rurales y de los sectores populares urbanos. Más aún, en las últimas décadas se ha incrementado notablemente la emigración de indígenas, y en no pocos casos de indígenas que sólo hablan sus lenguas originarias, que no saben español y que se encuentran en situaciones de total indefensión. Además de su condición social y educativa, los migrantes enfrentan otra desventaja: más de la mitad son indocumentados. Por muchas décadas, el gobierno mexicano desatendió a la comunidad migrante, precisamente porque eran indocumentados, o ilegales, como los llaman en el otro lado. Eran, y todavía lo son, una presencia necesaria en el mercado laboral estadunidense, pero un personaje incómodo para México.

Ser provinciano, pobre e inmigrante no parece ser una buena combinación. Pero como decía don Francisco Indalecio Madero, hace ya casi 100 años, en su opúsculo La sucesión presidencial: “La situación del obrero mexicano es tan precaria que a pesar de las humillaciones que sufren allende el río Bravo, anualmente emigran para la vecina república millares de nuestros compatriotas, y la verdad es que su suerte es por allá menos triste que en su tierra natal”.

Cien años y 11 millones de mexicanos deberían ser razón más que suficiente para tomar conciencia de este drama nacional.


Aquí más formas de destierro

Aerofobia


La aerofobia o miedo a volar es el temor o fobia a volar en aviones. Puede ser una fobia por sí misma, o puede ser una manifestación de una o más fobias, como la claustrofobia (el miedo a los espacios cerrados) o acrofobia (el miedo irracional e irreprimible a las alturas). Puede tener otras causas. Es una síntoma en vez de una enfermedad, y causas distintas pueden dar lugar a la aerofobia. La aerofobia recibe más atención que la mayoría que otras fobias porque los viajes en avión son a menudo difíciles a evadir, especialmente en los campos profesionales, y también porque la fobia es extendida, afectando a una minoría significante de la población. El miedo a volar puede parar que una persona vaya de vacaciones o visite a familia y amigos, y puede destruir la carrera de un empresario si el empresario ha de viajar para comercio.

Enardecido


Cayó sobre tu espalda
la llama de tu pelo,
y quemó la blancura
su ondulación de fuego.

Entre los áureos rizos,
por el amor deshechos,
yo vi calientes, húmedos,
brillar tus ojos negros.

Sin desmayar, erguidos,
redondos, duros, tersos,
temblaron los montones
de nieve de tus pechos.

Y de amor encendida,
estremecido el cuerpo,
con amorosa savia
sus rosas florecieron.

El clavel de tus labios
brindaba miel de besos,
y fue mi boca ardiente
abeja de sus pétalos.

De la crujiente seda,
que resbalara al suelo,
emergió su blancura
tu contorno supremo.

Y al impulso movido
de ardoroso deseo,
se cimbró entre mis brazos
y quedó prisionero.

Me abrasaban tus ojos.
Me quemaba tu aliento.
Y apagó las palabras
el rumor de tus besos.


All fire up

Låt den rätte komma in


I never wanted to kill.
I am not naturally evil.
Such things I do Just to make myself
More attractive to you. Have I failed?

Morrissey, Last of the Famous International Playboys

Virgen de Guadalupe™


La imagen de la Virgen de Guadalupe es, desde junio de 2002, una marca registrada otorgada al ciudadano chino Wu You Lin, que por 2 mil 400 pesos mexicanos obtuvo el monopolio de uso en sus productos por diez años, con derecho a licenciarlo a terceros y opción a renovación. Una verdadera ganga, considerando que, según informó Rodrigo Vera en Proceso (9/2/2003), la Basílica de Guadalupe hizo un contrato cediendo el uso exclusivo de la imagen guadalupana en marzo del mismo año a la empresa transnacional Viotran por 12.5 millones de dólares, válido por cinco años. Claro, que en ese paquete también se incluyó a San Juan Diego y se le garantizó a la empresa la “bendición especial” del rector de la Basílica, Diego Monroy -firmante del contrato-, o de Norberto Rivera, arzobispo primado de México.

Según aclaró el director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), “no había sustento jurídico” para negarle el registro de la marca al comerciante Wu You Lin. Más allá de que varios juristas mexicanos discuten esta afirmación, es interesante que el IMPI y las autoridades de la Basílica de Guadalupe parecen manejar un concepto más laxo de la moral que la propia Organización Mundial de Comercio (OMC). En ella, en el Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual relacionadas al Comercio, el artículo 27 (2) dice: “Los miembros podrán excluir de la patentabilidad las invenciones cuya explotación comercial en su territorio deba impedirse necesariamente para proteger el orden público o la moralidad”. Pero pareciera que ni para el IMPI ni para las autoridades de la Basílica de Guadalupe la venta del uso comercial exclusivo de la Virgen de Guadalupe está relacionado con ninguna de esas categorías.

Según encuestas, hay en México muchos más guadalupanos que los que profesan la religión cristiana. No es extraño, ya que la Virgen de Guadalupe es uno de los sincretismos religiosos indígenas más extendidos. La mayoría de las culturas indias mexicanas asocia o reúne en la misma figura a esta virgen con la madre tierra, Tonantzin, y otras.

Joan Martínez Alier, conocido economista catalán -referente obligado en temas de economía ecológica-, participó en septiembre de 2000 en el seminario Biopiratería o bioprospección, derechos indígenas y campesinos, realizado en México. En esa ocasión decía: “no es cuestión de traducir la cultura a dinero. La gente pobre del mundo sabe esto muy bien, y en su lucha ha tenido que aprender muchos lenguajes: español, inglés y ahora el lenguaje de la economía y el lenguaje jurídico de la Constitución, para intentar resguardar sus derechos indígenas. Además, según la cosmología propia de estas culturas, la tierra y el subsuelo son sagrados. Es como la Virgen de Guadalupe: si algo es sagrado no se puede alquilar ni vender a Japón, por ejemplo; sería un insulto decir a qué precio se vende la Virgen de Guadalupe o la Bandera nacional. Quizá, si se reconocieran las cosas consideradas sagradas en el mundo, sería una manera de combatir la globalización del mercado. Hay cosas que sencillamente no se pueden vender. El punto central es repensar la inconmensurabilidad de los valores. No son equiparables los valores económicos con los ecológicos, o con los de la cultura de la gente o los valores sociales. Así es como encaja la economía ecológica con la defensa del ecologismo popular: la gente campesina e indígena que no se dice ecologista, que no quiere ni usar esa palabra pero que en el fondo son los verdaderos ecologistas, combaten para mantener los recursos naturales a disposición de la gente”.

A contrapelo de todos ellos, la globalización del mercado y sus acólitos avanzan bárbaramente, y el ejemplo que en ese momento causó estupor en el público ahora es una realidad, al igual que la privatización creciente del agua, los bosques, la biodiversidad, los recursos genéticos e inclusive los conocimientos indígenas. Todos los sistemas de propiedad intelectual son una forma de privatización, de despojo del patrimonio público.

Es parte de la misma esencia vender a la Virgen de Guadalupe, patentar plantas medicinales y semillas o convertir el cuidado de los bosques y los suelos en una mercancía que con el mal usado nombre de “servicios ambientales” también puede ser comerciada. La OMC lo tiene claro y por eso ha ido incluyendo todos estos temas en su agenda, en la tarea de redactar la nueva constitución del mundo mediante sus regulaciones. Obedientes, los gobiernos e instituciones nacionales se encargan de ir aún más lejos de lo que se les dicta.

Pero nada de esto son mercancías. Son parte de las culturas y eso es lo que hay que defender en su integralidad: los derechos de los pueblos a sus formas diversas de vida y de entender la religiosidad, así como el derecho a los recursos que cuidaron y desarrollaron por milenios.

Quizá el ejemplo tan brutal que para la vasta mayoría de los mexicanos significa hacer una marca registrada de la Virgen de Guadalupe sea la gota que desborde el vaso, o pronto tendremos que pagar desde el agua de ese vaso hasta el aire que respiramos, y sólo podrán vivir los que puedan comprarse ese derecho.

Artículo Original

Origen e historia del mito guadalupano

Placer


De Wikipedia, la enciclopedia libre

El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando se satisface plenamente alguna necesidad del organismo humano: bebida, en el caso de la sed; comida, en el caso del hambre; descanso (sueño), para la fatiga; diversión (entretenimiento), para el aburrimiento, y conocimientos (científicos o no científicos) o cultura (diferentes tipos de arte) para la ignorancia, la curiosidad y la necesidad de crear y desarrollar el espíritu. La naturaleza suele asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la Filosofía lo clasifica entre los tipos posibles de felicidad.

Tipos de placer

Hay muchos tipos de placer o satisfacción:


La cama desarreglada,
Los pies helados,
Tu sudor en el aire que respiro,
Los dos acostados.
Tocarte es mejor que el cine y el arte.
Tocarte, solo tocarte y amarte.

Brazos y piernas todos extendidos,
Sobre el tibio y húmedo pasto del parque,
Lado a lado, tu cuerpo y el mío,
Besándonos a las seis de la tarde.
Tocarte es mejor que caminar bajo la lluvia.
Tocarte, tan solo tocarte y besarte.

Fría madrugada, entrepiernados dormimos,
Tu pelo y tu cuello mis manos llaman,
Las lenguas se anudan, igual nuestros sexos,
Por tocarte los senos mis dedos claman.
Tocarte es hermoso como una rima drogadicta,
Tocarte, besarte, tocarte y amarte,
En secreto amarte.


Pleasure for all


P.P. (post post)

Hay una relación entre el placer y el dolor, claro hay de gustos a gustos y de niveles a niveles, en mi caso hay dos dolores que me atraen, uno el dolor emocional, esa nostalgia envolvente, alguien dijo por ahí que la nostalgia era la alegría de estar triste, no podemos negar que la tristeza "vende" más que la alegría, solo fijémonos un poco en el arte, podría apostar que los temas predominantes son "tristes", alguien dirá que no, que la alegría es mejor y shalala, pero en ningún momento he mencionado si es mejor o peor, si revisan mis post constataran que no soy partidario de lo "bueno y malo" de lo "blanco y negro" hay demasiado en esta vida para aferrarnos a una cuantas categorías, abramos un poco la mente, la misma tristeza tiene tantos matices podríamos ir desde esa nostalgia de recordar momentos felices que ya no regresaran, hasta los extremos enfermizos esquizofrénicos, lo mismo podríamos decir de la alegría, hay niveles, incluso se cruzan en varios puntos. Otro tipo de dolor "placentero" es el dolor físico, también aquí hay extremos, en mi caso tengo una particular debilidad por las mordidas, pero solo en ciertas circunstancias y con ciertas personas y en diferentes grados, desde el "jugando" donde apenas y los dientes tocan la piel, o incluso no la llegan a tocar, como cuando con mi sobrina juego a que me la "como", hasta las mordidas un poco más intensas propias de circunstancias eróticas, cierto, son más intensas pero sin llegar a lastimar, mucho menos a la sangre, aunque no puedo negar una fascinación por este rojo y delicioso liquido. Creo que nada de esto es nuevo, y el tema me vino a la mente ya que hace poco adquirí dos libros del Marquez de Sade, aquí publique un intro a uno de ellos, fascinante lo que encontramos en estos libros, situaciones "eróticas" de verdaderos extremos, muchas de ellas me parecen desagradables o francamente asquerosas y repugnantes, sin embargo estoy convencido de que debemos intentar y probar, luchar por ese placer, no solo el sexual, el placer en todos los aspectos, vivirlos y disfrutarlos, incluso aquellos tristes o dolorosos, quitarnos de prejuicios e imposiciones absurdas, pensar por nosotros mismos. Creo que vale la pena y es en si mismo un gran placer, como dice el soundtrack de este post, "Cada puesta de sol, bajo un techo de estrellas, cuando nos despojemos de estas ropas, de esta carga de timidez, en nuestra total desnudez, no habrá final para este éxtasis"

Es feo -Manos de topo-


Instrucciones para dar un beso


antes de besar se debe mirar...
analizar y escoger a la víctima de este placentero plan...

Entre risas y un poco de temor...
Entre su inocencia y tu timidez...v Entre su mirada, tu mirada y las de todos...
Entre su ingenuidad y tu plan...
Debe estar ella...

Con sus labios, sus dientes y su boca
Con su inocencia, su indiferencia y su mascara inflexible...
Mientras que cogiendo su mano...

Empezara a acercar su boca a la tuya, aunque todos sabemos que el que se acercara...
serás tu...
Pondrá su labio contra el tuyo,
y sin duda, el sentir de aquella pequeña sensación entre tu cuerpo...
Algo de triunfo o placer o algo así...
Con las manos en su cuello, y aquel suspiro que siempre se tiene...

Se deberá alejarla, mirarla tomar aire y continuar...
y tratar con la mayor habilidad y sutileza el manejo, de la boca, los labios y las manos...
Mientras dejaras que ella después de dos o tres segundos se quite la mascara y en realidad te bese...
Otra ves la miraras, le dirás que esto no esta bien, y la volverás a besar...

Ella dirá lo mismo
mientras te ahoga con su boca y sus brazos entre tu cuello y espalda...
porque que este bien, no importa...
En este momento bajaras tu mano izquierda a su espada o cintura, y la otra entre el cuello y el cabello...

Apretaras y apretara tu cuerpo...
De pronto solo un abrazo y en adelante depende de ti...

Que ella te extrañe, te quiera o te odie...

Pero antes de que se vaya mírala, mírala bien y entiende que no es solo un beso...

Mírala y bésala otra ves...
entrégale este plan...

y dile de todo corazón
que la quieres...

Teporocho


Chin Chin el Teporocho

La locura reiterada de Tepito se enardece cuando un muchacho aparece muerto en un parque, luego un hombre es acuchillado con el filo de una botella rota en una bodega que sirve de refugio para clandestinos amores homosexuales. mientras tanto, el ejército responde al fuego de los disparos paramilitares y atrapa a los jóvenes congregados en la plaza de Tlatelolco en el fuego cruzado. vendedores de droga, putas, asesinos, policías, golpizas en la delegación, traición, robo y muerte, se conjugan en esta ya legendaria novela en donde Rogelio, un tepíteño de 22 años, cuenta como se convierte en teporocho. cuando Rogelio cree que ha sobrepasado las pruebas que la vida le ha impuesto, listo para formar una familia con la mujer que ama y preparado para enfrentarse a sus sueños, una serie de atroces acciones descubren en el pasado de las víctimas un inesperado vuelco en el destino, que lo orillan a vivir en las calles tomando "la teporocha", alcohol de 96 grados con refresco de tamarindo.

—Fragmento—

Llego al jardín a las cuatro y media me siento en una banca, miro al señor que empuja su carrito de helados haciendo sonar sus campanitas, para llamar la atención —¡grasa joven!—me dice un bolero —no gracias— le contesto, pero recapacito mirando mis zapatos —sí mano, siempre si, pero que me queden como de charol— la respuesta retadora del niño bolero no se hace esperar —sino le gustan joven no me paga —sonríe con confianza en si mismo y comienza a cepillar los zapatos, veo pasar a las chamacas a las cuales si me gustan les digo piropos: "adios mamacita, pero que buenas estas chaparrita, grandotas aunque me peguen, señorita pero que preciosas las tiene usted, suegra pero que buena hija tiene, tan buena la mamá como la hija, señorita quien fuera onassis para tener mi jaqueline". Pasaba una señorita vestida de negro y le dije: señorita, ¿quién se murio en el cielo que los ángeles andan de luto? luego paso otra señorita vestida de blanco a quien dije: señorita quién fuera enfermo para que sus lindas manos me cuidaran— a lo que la linda señorita me contesto —andele soy partera— el bolero disimuladamente me miro y reprimió con grandes esfuerzos una sonrisa y dijo —listo jovenazo—

Armando Ramírez


Otros que "escriben" de lo igual

Curas efebófilos, no pedófilos


Los curas que abusan de menores no son pedófilos, sino efebófilos, es decir personas que se sienten atraídas por adolescentes. Esto es al menos lo que argumentó el arzobispo Silvano Tomasi en un congreso sobre los derechos humanos celebrado estos días en Suiza.

Al parecer esta podría ser la nueva tesis del Vaticano a nivel diplomático para defender o suavizar la gravedad los casos de abusos detectados en diferentes países por parte de miembros de la iglesia Católica. De hecho, no conforme con semejante afirmación Tomasi pasa al ataque dejando caer que estos casos de abusos también ocurren entre protestantes y judíos en mayor o menor medida.

Existe un refrán que le viene como anillo al dedo a este señor: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Es más, resulta que según las investigaciones llevadas a cabo entre un 1,5 y un 5% del clero ha participado en abusos a menores, parece un porcentaje pequeño, pero llevado a la realidad a mi se me antoja considerable.

Por ejemplo si en España actualmente hay más de 20.000 sacerdotes estaríamos hablando de más de 1.000 que podrían estar presos por abusar de menores. Pero vamos, que según Tomasi desde hoy podemos dormir más tranquilos ya que no se trata de pedófilos sino efebófilos.

¿Cuál es le diferencia entre pederasta y pedófilo?

Para el que se confunda con alguno de los términos que he mencionado aquí adjunto el significado:

Efebófilo: una persona adulta que siente una atracción erótica o sexual hacia adolescentes.

Pedófilo: una persona adulta que siente una atracción erótica o sexual hacia niños o adolescentes.

Pederasta: una persona adulta que abusa sexualmente de niños.

Este último, pederasta, resulta controvertido, ya que pederastia también es un sinónimo de sodomía o sexo anal, lo cual no necesariamente tiene vinculación con los abusos de menores. En cuanto a la efebofilia y la pedofilia, también conocida como paidofilia, pues realmente en castellano no hay gran diferencia, es más bien un simple matiz según la edad del menor.

Fuente: http://blog.coompra.com/2009/10/curas-efebofilos-no-pedofilos

Coulrofobia


La coulrofobia es la fobia o miedo irracional a los payasos[1] . En discusiones sobre las causas de la coulrofobia, los pacientes coinciden en que lo que más les aterroriza de los payasos es el maquillaje excesivo, a menudo acompañado de la nariz roja y del color extraño del cabello, que ocultan su verdadera identidad.

Los afectados a menudo adquieren este miedo después de haber tenido alguna mala experiencia con alguno de ellos, o de haber visto un retrato siniestro en medios audiovisuales.

No todos los que sufren esta fobia experimentan el mismo grado de miedo.

Un estudio experimental que se llevó a cabo en la Universidad de Sheffield descubrió que los niños llegan a espantarse incluso si la decoración de los hospitales tiene imágenes de payasos.[2] También puede presentarse coulrofobia ante el rostro pintado de una persona (ante la idea de esconder los rasgos bajo una capa de pintura facial).

(wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Coulrofobia)


Más vale pajaro en mano...


La masturbación, tanto la masculina como la femenina, es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo. El verbo "masturbar" hace referencia a la práctica de la masturbación. Generalmente se entiende que se trata de una práctica sexual hacia uno mismo, aunque también se admite el uso del mismo verbo para la estimulación realizada sobre los genitales de otra persona con los mismos fines placenteros (como ocurre en la masturbación mutua).

La masturbación suele efectuarse con las manos o mediante el frotamiento de los genitales contra algún objeto adecuado. Cada día es más común el uso de los llamados "juguetes sexuales" para obtener este tipo de excitación.

Se atribuye a Sigmund Freud el descubrimiento de que la masturbación es algo común en la infancia. Pero tiene en su contra haber creído y mantenido hasta una edad avanzada que la masturbación adulta era la causa de una de las formas de neurosis conocidas por aquel entonces bajo el nombre de neurastenia, equivalente en la actualidad a la llamada fibromialgia o fatiga crónica.

Sin embargo, debemos más al conocimiento de la sexualidad humana en la actualidad a un coetáneo suyo: Havelock Ellis. Este autor no sólo señaló que la masturbación era común en los hombres, sino que también se trataba de una práctica habitual en las mujeres de todas las edades.

Articulo completo: http://es.wikipedia.org/wiki/Masturbacion


Transfusión de Eros

(del libro "Sobre un Sillón de Piel... Los Juegos" de Ivonne Cervantes Corte, muy recomendable ;) )

Las ráfagas esparcen el trabajo matinal del perfumista, quien transforma los residuos de la lluvia nocturna en fragancias. Los vapores entran serpenteando por mi ventana, se introducen por mis fosas nasales y producen imágenes de gardenias, cuando llegan a mi cabeza. En un instante, el cerebro elabora un afrodisiaco ocasional y emite la orden de despertar el resto del cuerpo con él. La sustancia resbala por la concavidad de mi nuca, se precipita por el túnel de las vértebras, sigue el surco de las nalgas y cae en el cuenco diminuto de mi clítoris; a su paso, los músculos y los nervios se desperezan. La vena del placer se dilata. Sin embargo, la intención de un orgasmo matutino se ve desplazada por la llamada perentoria de un estómago hambriento y caprichoso que también despierta: "Pan y leche, por lo menos", comunica al cerebro con un gruñido. Me sobo la panza y sonrío ante esta —otra— manifestación de la vida.

Retiro la manta que calienta mi desnudez y me visto. La mezclilla se pega a mis nalgas sudorosas, la entrepierna del pantalón amordaza mi sexo y roza mi burbuja, hinchada y palpitante. Mis pezones se rehúsan a declinar su erección bajo la camiseta. Una nueva acometida del estomago me hace agilizar los detalles. Tomo cinco nuevos pesos de la reserva, y salgo a comprar el desayuno.

En la calle, los destellos del sol se tornan violentos cuando me salpican los ojos desde el agua encharcada; me ciegan, mientras los vapores hediondos penetran hasta mi estómago. El bramido de una bestia al volante me hace torear la embestida. atravieso corriendo. Una multitud de rostros consternados sé que llevan tiempo esperando un camión que atenta contra el reloj checador... "Esta pinche crisis nos está cogiendo a todos", escucho al abrirme paso entre los peatones. En el puesto de periódicos se aposenta el futuro, y es de color sepia. El crujido de un celofán bajo mis pies me hace echar una mirada a la avenida. "A las calles ya se les quedó la imagen de tianguis dominguero", pienso. En la esquina, una ebullición de moscas se alimenta con la sangre de un perro que todavía respira. El semáforo en rojo marca el inicio del espectáculo: un payasito nalgón y desesperado, brinca entre pelotitas de colores; sobre la pintura blanca de su rostro moreno se dibujan surcos de sudor. "Su cráneo llora todo lo que sus ojos no pueden o deben..."

—Te mato el mono a puñaladas... — me sorprende una voz gélida que se diluye en el aire sofocante; después, sólo queda una risa de vidrio plasmada en el retrovisor de una camioneta que se va haciendo más pequeña conforme se aleja. La estocada verbal se suma al cúmulo de sensaciones inicuas que, ya en conjunto, me impiden ser impermeable a la agresión. Ahora, yo también sudo.

En la panaderia, el tendero me cobra como si me hiciera un favor; siempre tiene el mismo gesto de frustración a pesar de su juventud y de lo bien parecido que es. Aviento las monedas sobre el mostrador. Y regreso a casa.

Parada en el quicio de la puerta, en el cuarto que alquilo me parece más pequeño de lo que es y, además, extraño que ninguno de mis decorados hodonistas venga a rescatarme. Sin embargo, no hago conciencia de la muerte que me invade hasta que abro la bolsa del pan y el estómago se me repliega contra la columna. "Necesito una transfusión urgente."

Me desnudo. De bruces sobre la cama coloco una almohada entre mis piernas. El caballo blanco con el que solía jugar en la infancia me invita a dar un paseo. Lo monto. "No recordaba lo placentero que resulta la felpa de tus pelos en mi vulva." Mi clítoris despierta con el roce. Cabalgo. En la esquina de un resuello comienzan a danzar las imágenes: las calles se revisten con el alborozo de un carnaval... un perro me sirve de guía... los payasitos maman de los pechos turgentes de sus madres... el tendero se folla a una baguette y se vierte en un carton de leche. Cabalgo más de prisa. Presiono mi clítoris contra el lomo del animal. La sensación que se expande en mi cuerpo obliga la contracción de mis músculos. Hinco los talones en los costados del potro y emprendo la última cabalgada. Me precipito hacia un destello.

Todabia jadeante me asomo a la ventana. No hay gardenias ni ráfagas de aire, sólo el cabo de luz de un edificio gris y oscuro; pero el Sol, en su cenit, se derrama sobre él y me enseña un nido de pájaros construido en el hueco que dejó un ladrillo, vencido hace tiempo. Sonrío ante esta —otra— manifestación de vida.


Otros que "escriben" de lo igual